¿QUÉ PUEDO HACER?

“Desafiar a los gobiernos” es el objetivo de una amplia plataforma de organizaciones y redes internacionales que promueve en muchas partes del mundo una Semana de Acción Global contra la Deuda y las Instituciones Financieras Internacionales (IFIs). Del 14 al 21 de octubre de 2007 denunciará a la banca internacional, a las corporaciones transnacionales y a las instituciones multilaterales como el FMI, el Banco Mundial y la OMC por el “saqueo y la ilegitimidad de la deuda externa”.


“El problema de la deuda no terminó”, constata el llamamiento internacional para la semana de acción en octubre, “pese a todas las promesas y planes ofrecidos por los gobiernos acreedores y las Instituciones Financieras Internacionales (IFIs) y los pagos por adelantado de muchos gobiernos en el Sur”. La deuda externa de los países más débiles del sistema económico mundial sigue creciendo y “exacerbando la pobreza” y viola sistemáticamente los derechos humanos de los pueblos de África, América Latina, el Caribe, Asia y el Pacífico, continúa el llamamiento que se lanzó durante el Foro Social Mundial de Nairobi. El pago de la deuda supone la imposibilidad de invertir y llevar a cabo políticas adecuadas en servicios básicos esenciales para la población, tales como la seguridad alimentaria, la potabilización del agua, la salud, la vivienda y la educación.

 

En los últimos años numerosos colectivos y ciudadanos han demandado reiteradamente la abolición de la deuda externa de los países empobrecidos. En marzo del año 2000 más de un millón de personas participaron en la Consulta Social promovida por la Red Ciudadana por la Abolición de la Deuda Externa. La campaña ¿Quién debe a quién? nace a partir de esta experiencia y desde 2005 se ha convertido en uno de los referentes con respecto al seguimiento, la denuncia y la difusión de todo aquello que rodea la problemática de la Deuda Externa y la Deuda Ecológica.

 

¿Quién debe a quién? se muestra convencida que es “injusto extraer pagos de deuda de los pueblos del Sur que ya se pagaron con creces”, generando impactos destructivos sobre las vidas, comunidades, economías y el medio ambiente, sino que “estas deudas son ilegítimas y no deben ser pagadas”. Por el contrario, plantea que los países endeudados son en realidad “los acreedores de incalculables deudas históricas, sociales, económicas y ecológicas”, adeudadas por el modelo capitalista de producción y consumo. La deuda ha incentivado la explotación indiscriminada de los recursos naturales, ya que su exportación es una de las pocas formas que tienen estos países para hacerse con suficientes divisas para poder pagar el servicio de la deuda.

 

Frente a la movilización contra el G8 que tuvo lugar en junio en Alemania, ¿Quién debe a quién? recordó que los países africanos pagan tres veces más en el servicio de la deuda que en salud o educación. “¿Cómo se puede creer que el G8 o la Moncloa se preocupan por el problema del SIDA en África”, manifiestan, “si mantiene a estos países en un endeudamiento que impide destinar más recursos a salud, y si promueven la protección de la propiedad intelectual que impide a la mayoría de los enfermos del mundo un acceso digno a los medicamentos”.

 

Recientemente el Gobierno español anunció la condonación de deuda a 11 países incluidos dentro de la Iniciativa para los Países Altamente Endeudados (HIPC). No entraron en esta cancelación del Consejo de Ministros otros 15 países (Burkina Faso, Camerún, Chad, Etiopía, Guinea Bissau, Guinea Conakry, Haití, Madagascar, Malawi, Níger, República Popular del Congo, Somalia, Santo Tomé y Príncipe, Sudán y Togo). Para la campaña es inaceptable que los países que entran en la iniciativa HIPC tengan que pasar duros exámenes del Fondo Monetario Internacional (FMI) durante varios años. Pruebas que conllevan serios ajustes estructurales para sus economías, con graves impactos para la población y la naturaleza de estos países. Además, las cancelaciones de deuda tan sólo representan el 60% del importe comprometido. El resto son “conversiones de deuda” que se harán sin que previamente se lleven a cabo auditorías integrales de la deuda a convertir. “No se podrá garantizar que esta deuda no tenga un carácter ilegítimo”, apunta el Observatorio de la Deuda en la Globalización (ODG). “El Gobierno puede estar exigiendo a estos países que acaben pagando el 40% de unas deudas que pueden tener su origen en la compra de armamento u operaciones de dudoso carácter beneficioso para las poblaciones de dichos países”, subraya el ODG. Muchos de los países que hoy acarrean grandes deudas fueron gobernados por dictadores militares que desviaron los créditos prestados para la compra de armas y el aparato represivo con el fin de exterminar a la disidencia.

 

 

En las movilizaciones de octubre se exige a los gobiernos en el Norte y en el Sur, así como también a las instituciones financieras internacionales, entre otras, auditorias parlamentarias y gubernamentales de las Deudas, “que sean abiertas, transparentes y participativas”. También se pide la anulación inmediata del 100% de las deudas multilaterales y de todas las deudas ilegítimas como anticipo de la anulación total de la deuda exigida a los países del Sur, sin imponer condicionalidades externas. Asimismo se reclama a detener la privatización de los servicios públicos, el uso de los recursos públicos para mantener las ganancias privadas así como de proyectos destructivos del medio ambiente, tales como las grandes represas, la industria extractiva dañina y que se frene el cambio climático.

 

En toda la denuncia se hace mucho énfasis para suspender el uso de la deuda y la cooperación al desarrollo como palancas para lograr acuerdos comerciales injustos.

 

 

 

¿Qué puedes hacer tú?

 

1. Comenzar a planear en tu colectivo la participación en la Semana de Acción. Protesta; foro abierto; charlas en universidades, fábricas, centros comunitarios, iglesias; carteles, trípticos y declaraciones públicas; distribuir declaraciones y manifiestos en comunidades y en lugares públicos; etc.

 

2. Adherirse al llamamiento de la Semana de Acción Global contra la Deuda y las IFIs. Ayudar a difundir el llamamiento y la plataforma a otros grupos y alentar su participación.

3. Durante la Semana de Acción, enviar la declaración al Gobierno nacional, los ministerios responsables, oficinas locales del BM, FMI, Banco Europeo de Inversiones y de las Agencias de crédito a las exportaciones, así como denunciar a los bancos internacionales, como BBVA, Santander.

4. ADHERIR AL MANIFIESTO DE LA CAMPAÑA

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